lunes, 26 de enero de 2009

ADIOS COMO TU

El COMO TU llegó a nuestras vidas hace ya casi doce años. Fue el último de la camada, el más pequeño, el más defectuoso, nuestro cocker spaniel.

El primer tema fue la elección de su nombre, mi hijo y yo nos inclinamos por INCENDIO, pero fue rápidamente desechado por los riesgos y problemas que dicha denominación podría traer. Fue entonces que vino a mi recuerdo el nombre de un perro que conocí años atrás en un colegio: COMO TU. A todos les pareció simpático y casi gracioso, lo aceptamos y se hizo parte de nosotros.

El COMO TU se quedó con mis padres y con ellos los siguió en tres cambios de casa, aprendió con ellos a comer desde la sandía hasta la miga del pan, y aunque muchas veces se conversó con ellos y se intentó cambiar su dieta alimenticia jamás lo pudimos lograr.

Nunca se le cortó la cola, suponíamos que no correspondía, que esa parte de su estructura para algo servía. No salía casi nunca a la calle y las veces que lo hizo la ansiedad y la excitación hacían presa de nuestro COMO TU. Mis manos, las de mi hijo y las de mi padre supieron de la fuerza del perro intentando echarse a correr por las calles, recorriendo cada árbol que enfrentaba, desafiando a cuanto can de raza y quiltro perruno podía encontrar, buscando afanosamente su libertad, aquella que consiguió el día de hoy.

Ahora su casa está vacía, sus ladridos ya no nos acompañan, su lengua afuera no se puede encontrar, sus juegos son parte del silencio que nos rodea.

Ojala que como dijo mi padre en la mañana, él COMO TU este corriendo por las nubes, al lado de otros cientos de perros, confiado en que la luz que ve es la que guiará ahora por la eternidad su caminar.

CON EDUARDO FREI NO BASTA

Con Eduardo Frei la Democracia Cristiana encuentra un sentido que le permite inyectar un enorme tanque de oxígeno en sus precarias articulaciones. Aún así está claro que su más probable nombramiento como candidato de los cuatro partidos de la Concertación, su posible campaña presidencial asociada a los procesos eleccionarios de diputados y senadores y la capacidad de articular un programa presidencial moderno y con una mirada de futuro para Chile no serán condición suficiente para que la luz al final del túnel comience nuevamente a brillar para los herederos de la Falange.

Tras su nombramiento se coloca en juego una clara tensión que los demócratas cristianos deben resolver con valentía y con claridad, para ser capaces de sobrevivir y rearticularse con optimismo a los nuevos momentos que vendrán. Es la tensión de regular y sobrellevar con madurez y prestancia la convivencia interna y la capacidad de aportar nuevas ideas para una ciudadanía que exige salidas creativas, justas y eficaces a los momentos que vivimos.

Sobre lo primero, quiérase o no, al interior de una parte importante de sus cuadros militantes se ha instalado una dinámica marcada por características instrumentales y pragmáticas, donde en algunos casos incluso se ha sobrepasado los límites posibles llegando a casos por todos conocidos de corrupción y mal uso de la fe pública. Es esta dinámica, que en algunos momentos ha llegado a ser autodestructiva y que ha tenido en Adolfo Zaldivar su expresión limite, la que debe ser reparada y desaprendida para dar paso a una nuevo mapa de convivencia interna, un mapa marcado por nuevos relatos sobre la forma de relacionarse y de resolver los conflictos sea un aprendizaje que permita retomar la senda de los fundadores, pero con el conocimiento y las luces que nos da el siglo XXI. Se trata de realizar un amplio ejercicio de reparación cívica partidaría que permita por una parte reparar los daños internos y que por otra parte conecte nuevamente los sentires de la democracia cristiana con los sentires de la población, en especial de aquellos que menos tienen y que más han esperado durante estos años de gobierno de la Concertación. Es un desafío no menor y que no puede eludirse producto de la emergencia de la coyuntura, al contrario es este el momento para reactivar los distintos canales formales e informales existentes que permitan revitalizar la convivencia al interior de la DC, posibilitando con generosidad la discusión sana e inteligente, la controversia necesaria y enriquecedora como la capacidad de reinventar nuevos códigos que permitan superar la condición de partido en crisis que por tantos años se ha escuchado.

Sobre lo segundo, lo de las nuevas ideas, es extraño por decir lo menos que el proceso de discusión llevado adelante donde los demócratas cristianos colocaron y construyeron una mirada de mediano plazo sobre Chile al pensarlo para veinte años más, sea hoy casi un recuerdo más que una herramienta que le permita volver a conversar nuevamente con la sociedad cara a cara, reconociendo sus múltiples rostros y vivencias, valorando la diversidad y la riqueza de las distintas expresiones sociales y de representación de intereses que existen.

Pensemos sólo en las cuatro ideas fuerzas vitales que la democracia cristiana plasmó en el papel producto de dicho evento: construir un país para todos a través de una estrategia de desarrollo integral, hacer de Chile un país reconocido por la calidad de su política, poner al país a nivel de un liderazgo internacional y hacer de Chile un lugar donde valga la pena vivir. En estas cuatro ideas se podría sustentar un nuevo relato que colocará nuevamente en sintonía con las voces de los ciudadanos, reconociéndolos y asumiéndolos, haciéndolos parte del discurso y de la acción, pero se sabe que de eso poco hay y queda mucho por hacer. He aquí un desafío enorme pues siendo esta una tremenda oportunidad sustentada en la posible candidatura presidencial de Freí, no estará en el candidato presidencial el revitalizar la campaña de la democracia cristiana, sino que al contrario será la propia campaña DC la que deberá reencantar con humildad y con sabiduría, así como con ideas nuevas y progresistas, las emociones y esperanzas de las chilenas y chilenos.

Las crisis siempre son oportunidades. De eso la experiencia humana diaria nos enseña, bueno sería que la DC y sus militantes abrieran sus ojos y corazones para dar un vuelco a su historia, la historia actual, que por más tanques de oxígenos que tenga lo que necesita es curar su alma, el alma de su propia existencia.

sábado, 3 de enero de 2009

DESPIDOS DE PROFESORES Y PROFESORAS DEL LICEO JOSÉ ABELARDO NUÑEZ

El presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo, denunció hoy que al menos 300 docentes de establecimientos particulares subvencionados han sido despedidos en los últimos días.

"Hemos constatado en sólo dos o tres días, 300 despidos. Es un mínimo catastro, que evidentemente se cuadruplicará en las próximas horas, y ya entrada la primera semana de enero, podremos saber con más detalles acerca de la cantidad de colegas que han quedado sin trabajo", expresó Gajardo.

El presidente del gremio señaló esto junto a Rosa Bustamante, presidenta del sindicato de maestros de los colegios Alicante, de Maipú; y Mario Peñailillo, dirigente del gremio en los liceos y colegios José Abelardo Núñez de Huechuraba, entre otros.

Peñailillo señaló que 19 docentes fueron cesados, entre estos una profesora que había presentado al colegio un certificado constatando un embarazo de cinco semanas, dijo.

Precisó que la decisión de las autoridades del establecimiento se debió a que los profesores participaron en las movilizaciones organizadas por los maestros con motivo del reajuste del sector público y el proyecto de Ley General de Educación (LGE)

El gremio de los maestros dijo que esta situación de despidos ocurre en los colegios Alcántara, Boston Collage y Carolina Llona de Maipú, entre otros, y que este año el cese de funciones a maestros ha venido con más crudeza.

"En la cadena de colegios Alicante, que son 7 establecimientos, con alrededor de 14 mil alumnos, están siendo despedidos 37 profesores. Habitualmente al término del año despiden básicamente a profesores que están a contrata, pero este año se ha hecho un abuso mucho más grande porque han cesado profesores los cuales llevaban años trabajando y que eran emblemáticos en estos colegios. Estos maestros durante 7 años habían sido evaluados como destacados, y sólo por una mala calificación en 2008 se les despide", expresó la presidenta sindical Rosa Bustamante.

El dirigente del directorio del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, señaló que los sostenedores "al despedir a los maestros cada año les ahorra costos a los dueños porque esos empleados no alcanzan a reunir el derecho a la indemnización".

"Por lo tanto es un despido que no tiene costo; es una política de contratar profesores nuevos un año, despedirlos antes del 28 de febrero, y sin derecho a indemnización, así van rotando una serie de profesores en estas cadenas de colegios, lo que significa maximizar utilidades para los dueños de esos establecimientos", expresó Aguilar.

Sostuvo que la rotación constante de profesores les hace mal a los alumnos porque cada año ven a un maestro distinto en una materia en que ya estaban adaptados a cómo enseñaba el anterior.

Gajardo dijo que el directorio del gremio quiere reunirse con la ministra de Educación, Mónica Jiménez, para abordar este grave problema.

Por otro lado, el dirigente de colegios municipalizados de Isla de Maipo, Aurelio Silva, denunció que 6 maestros de ese sector han tenido dificultades debido a que no apoyaron al candidato a alcalde David Morales (DC) que salió elegido, sino que a uno independiente.

"Dos de los seis fueron despedidos. Los otros somos coordinadores técnicos desde hace años y hemos sido amenazados que nos van a rebajar de categoría y bajarnos el sueldo. En estos momentos, la autoridad comunal está haciendo y deshaciendo en cada una de las escuelas, desarmando equipos", expresó el dirigente Aurelio Silva.

Indicó que en el sector municipalizado están siendo despedidos profesionales destacados, y es una "muestra que la educación municipalizada tiene que ser erradicada porque si no queda al arbitrio del alcalde de turno".

Fuente: http://www.latercera.com/contenido/680_89778_9.shtml

lunes, 27 de octubre de 2008

DEMOCRACIA CRISTIANA, UN PAR DE PALABRAS.



Escribir algunas líneas sobre el momento de la democracia cristiana puede ser, para alguien que se ha alejado como yo y que hoy la mira con distancia y lejanía, un ejercicio donde los prejuicios operen con fuerza y lleven a escribir desde la lógica del árbol caído.

Espero no caer en esa tentación.

Dos son a mi juicio los grandes elementos que llevan a la DC al momento que vive hoy; uno se sitúa en el ámbito de las emociones, el otro en el espacio de la razón.

El de las emociones tiene que ver con el espacio de la convivencia, con aquello que alguna vez fue definido como la fraternidad democratacristiana. Ese espacio, tuvo su origen en el propio nacimiento del pensamiento humanista cristiano en Chile y de su operacionalización política con el nacimiento de la Falange y después con la constitución de la propia DC. Quienes dieron origen a ese movimiento fueron hijos del rigor de su propio contexto histórico, se necesitaban y necesitaban relacionarse independiente de sus propias realidades individuales. El ejercicio de caminar por el desierto político forjó en ese grupo humano condiciones especiales que obviamente cambiaron al momento de llegar al poder. La izquierda cristiana y el MAPU son la demostración más clara de esa situación, pues mas haya del momento vivido al calor de una situación de alta ideologización, lo que hizo crisis en esa circunstancia fue el desarrollo de una dinámica que dejo de reconocer al otro como parte de un mismo proyecto, estableciendo entonces la lógica de la desconfianza hasta llegar al extremo de ver en el otro al enemigo, aquel que se debe destruir. La dictadura, es decir el ejercicio de experimentar el dolor y la derrota, fue una nueva posibilidad de resignificar el espacio de convivencia de la DC, fue en la lógica del terror y del miedo que se enfoco ese espacio, en la necesidad de supervivir al momento que vivíamos, de asumir que nuestra única posibilidad de seguir caminando era en la perspectiva de estar juntos, y se hizo, con la complejidades siempre obvias de la naturaleza humana, pero se hizo.

Una vez recuperada la democracia, se tuvo que comenzar a convivir con un nuevo elemento el poder, y no sólo el político, también el económico. Pienso que una parte importante de nosotros no supo hacerlo, algunos por la ambición del tiempo perdido, otros por la inmadurez emocional de vivir ese momento. Raya para la suma, el precario espacio de convivencia obtenido se diluyo en nuestra incapacidad de darnos cuenta que el otro siempre era necesario, independiente de las diferencias. Se nos agoto el dialogo interno, dimos paso a la tentación de aquellos que creen sólo en su propia verdad. La corrupción ayudo en los suyo, la lógica del vencer colaboró en la tarea, el pragmatismo a diestra y siniestra remeció la estabilidad interna…todo estaba dicho, la (con) vivencia interna sería resuelta a través de otros mecanismos, la fuerza y la imposición; la descalificación y el otro como un objeto de consumo político…los dados estaban echados, el resto de la historia es conocida. La gran mayoría de nosotros fue responsable, algunos más y otro menos, pero todos fuimos pecadores tanto de acción como de omisión.

El segundo elemento, el ligado a la razón, tiene un claro enfoque: la ideología humanista cristiana, entendido como un paradigma que nos permitía entender la realidad entró en crisis, una crisis khuniana, una crisis de modelo donde por más que intentáramos encajar en el espacio de subjetivización que vive nuestra sociedad, no había por donde entrar. ¿Significa esto que los elementos sustanciales a dicho patrón de ideas como la solidaridad, la democracia social o la opción por los más pobres ya no servían? Creo que no, pienso que ese no es el centro de lo sucedido. Lo que pasó fue que ese constructor ideológico que sostuvo a la DC hasta los años sesenta y que iluminó su andar el la década de lo setenta y los ochenta no fue capaz de resignificarse con las profundad modificaciones sociales, económicas y culturales que no sólo nuestra sociedad vivía, sino que también el mundo entero experimentaba. No era un tema del soporte inicial el que estaba en cuestión sino que del andamiaje que se construyo en la búsqueda de hacer lecturas pertinentes de la realidad que existía el que no funcionó. Como tal la DC siguió moviéndose en el viejo lastre de ideas pensadas para otro momento sin darse cuenta de los significativos cambios que las personas y los grupos de nuestro país experimentaban. La brújula desapareció y cuando eso ocurre uno sólo se mueve a tientas, buscando encontrar en los recuerdos espacios de sustentabilidad que permitan seguir en pie.

¿Por qué no se puede hablar de pobreza e injusticia social en nuestros días?, ¿o la violencia social que ocurre a diario no es un tema que tiene que ver con el respeto de las personas?, ¿o la fragmentación que vive nuestra sociedad no es caldo de cultivo de un nuevo discurso que resignifique la solidaridad?, ¿o es pecado apuntar al tema de la distribución de la riqueza en el país y lo injusto de la mantención de dicha situación?, ¿o la necesaria opción popular por una educación de calidad y de fuerte componente público no es un signo de cambio social profundo?, ¿o la precariedad del trabajo y su tendencia a la tercerización no son una situación que atenta contra la propia dignidad humana? En fin, serían muchos los temas que vive el país de hoy donde el discurso socialcristiano podría dar luces siempre y cuando ese discurso asumiera el desafío de iluminarse a partir de la propia realida(des) que se viven, en una relación dialógica y dialéctica sincera y constructiva.

No esta en el ánimo de estas palabras dar enseñanzas a nadie, por que no soy quien para hacerlo, sólo esta la mirada de un adulto que mira con distancia aquello que alguna vez fue tan importante para su vida y que hoy ve con tristeza como sigue cayendo en el despeñadero de un pozo sin salida: la Democracia Cristiana.

Un abrazo.

jueves, 16 de octubre de 2008

EDUCACION Y BICENTENARIO

Hablar sobre educación implica hablar sobre muchas cosas: alumnos, profesores, recursos, aprendizajes, evaluaciones, comunidad, estado; entre otras. Tras cada uno de estos conceptos podemos desarrollar una mirada que tiene como línea de base algún sustento teórico, pero del cual también podemos dar cuenta desde un punto de vista práctico y concreto.

Los discursos y quienes hacen estos discursos en educación así lo demuestran. En cada actor que opina sobre educación podemos encontrar distintos sustentos que sostienen su mirada de las cosas. Lo que cuesta encontrar es una mirada que integre y que nos muestre una visión holística del fenómeno educativo. De eso poco hay, por decir lo menos.

Pareciese que como país carecemos de una estrategia que sea capaz de involucrar las distintas visiones que se ponen en juego al momento de querer lograr una educación nacional de calidad que sea efectiva en poner a las nuevas generaciones a la altura de los momentos históricos y sociales que vive la humanidad.

Nuestras apuestas sobre este tema han sido muchas pasando por leyes y nuevas leyes; invirtiendo, según algunos, notables cifras en infraestructura, capacitación docente, apertura de oportunidades en educación superior; o colocando procesos de evaluación a quienes realizamos la labor educativa; aplicando y volviendo a aplicar instrumentos que nos permitan mirar los resultados de nuestros educando; generando comisiones y más comisiones de expertos y otros no tan expertos que posibiliten desarrollar una política pública sobre el tema; pero raya para la suma nuestra percepción es que seguimos tal como antes: detenidos y estancados sin ser capaces de dar el salto cualitativo que nos permita vivir la educación que nos merecemos.

¿Qué nos falta entonces?

Quizás lo primero que nos hace falta es reconocer humildemente que cada uno de los actores involucrados en el proceso educativo no ha estado a la altura de las circunstancias. Al contrario, cuando se actúa con una lógica que impone verdades sobre otras verdades lo que se obtiene no es el convencimiento soberano de las ideas, sino que sólo se logra la victoria parcial, aquella que no convence y menos convoca.

En segundo lugar, ha faltado osadía. Osadía para que de una vez por todas, optemos como país por una educación nacional de calidad que signifique entender que si queremos dar un salto significativo, debemos colocar todas nuestras energías en este proceso, pues éste no es sólo un tema de recursos o de indicadores estandarizados. Al contrario, sólo tendremos una educación digna cuando nuestras ideas y nuestras acciones tengan como eje y como foco a quienes más necesitan de este vital proceso, las familias y los niños y niñas de esas familias que aspiran legítimamente a conseguir a través de los procesos de aprendizaje un mejoramiento sustancial en su calidad de vida y en sus oportunidades de desarrollo.

En una tercera línea de desarrollo, hace falta un Estado fuerte, capaz de generar los consensos necesarios para observar y diseñar una educación que es entendida como la principal inversión que podemos desarrollar en el capital humano que tenemos. Pero también un estado fuerte que con claridad regule y defina la ruta de navegación a seguir. No sirve, en tal sentido, un Estado que mira como precario espectador como la educación queda entregada a manos del mercado, un mercado que no regula y que menos tiene como sentido la solidaridad en sus acciones.

Finalmente hace falta una ciudadanía involucrada en los procesos educativos, que más que confiar en la cultura del consumo y el endeudamiento, confía y permite que los sueños de miles de niños y niñas tengan una oportunidad de desarrollo en un país que tiene todas las condiciones para permitirlo.

¿Seremos capaces a sólo dos años de nuestro bicentenario de dar rienda a este ideal? La respuesta esta en nuestras manos, en nuestras ideas y en la convicción de que podemos lograrlo.