domingo, 3 de junio de 2007

Los nuevos computadores
















El día de ayer aparecieron en http://www.cooperativa.cl/ las imagenes de lo que es el nuevo protótipo de computador creado por Microsoft el cual tiene un formato de mesa y trabajo al tacto, omitiendo el mouse y el teclado. ¿Su valor?, entre dos y medio; y cinco millones de pesos.

Disfrutenlo.

¿De qué sirve el profesor?


Humberto Eco

¿En el alud de artículos sobre el matonismo en la escuela he leído un episodio que, dentro de la esfera de la violencia, no definiría precisamente al máximo de la impertinencia... pero que se trata, sin embargo, de una impertinencia significativa. Relataba que un estudiante, para provocar a un profesor, le había dicho: "Disculpe, pero en la época de Internet, usted, ¿para qué sirve?"

El estudiante decía una verdad a medias, que, entre otros, los mismos profesores dicen desde hace por lo menos veinte años, y es que antes la escuela debía transmitir por cierto formación pero sobre todo nociones, desde las tablas en la primaria, cuál era la capital de Madagascar en la escuela media hasta los hechos de la guerra de los treinta años en la secundaria. Con la aparición, no digo de Internet, sino de la televisión e incluso de la radio, y hasta con la del cine, gran parte de estas nociones empezaron a ser absorbidas por los niños en la esfera de la vida extraescolar.

De pequeño, mi padre no sabía que Hiroshima quedaba en Japón, que existía Guadalcanal, tenía una idea imprecisa de Dresde y sólo sabía de la India lo que había leído en Salgari. Yo, que soy de la época de la guerra, aprendí esas cosas de la radio y las noticias cotidianas, mientras que mis hijos han visto en la televisión los fiordos noruegos, el desierto de Gobi, cómo las abejas polinizan las flores, cómo era un Tyrannosaurus rex y finalmente un niño de hoy lo sabe todo sobre el ozono, sobre los koalas, sobre Irak y sobre Afganistán. Tal vez, un niño de hoy no sepa qué son exactamente las células madre, pero las ha escuchado nombrar, mientras que en mi época de eso no hablaba siquiera la profesora de ciencias naturales. Entonces, ¿de qué sirven hoy los profesores?

He dicho que el estudiante dijo una verdad a medias, porque ante todo un docente, además de informar, debe formar. Lo que hace que una clase sea una buena clase no es que se transmitan datos y datos, sino que se establezca un diálogo constante, una confrontación de opiniones, una discusión sobre lo que se aprende en la escuela y lo que viene de afuera. Es cierto que lo que ocurre en Irak lo dice la televisión, pero por qué algo ocurre siempre ahí, desde la época de la civilización mesopotámica, y no en Groenlandia, es algo que sólo lo puede decir la escuela. Y si alguien objetase que a veces también hay personas autorizadas en Porta a Porta (programa televisivo italiano de análisis de temas de actualidad), es la escuela quien debe discutir Porta a Porta. Los medios de difusión masivos informan sobre muchas cosas y también transmiten valores, pero la escuela debe saber discutir la manera en la que los transmiten, y evaluar el tono y la fuerza de argumentación de lo que aparecen en diarios, revistas y televisión. Y además, hace falta verificar la información que transmiten los medios: por ejemplo, ¿quién sino un docente puede corregir la pronunciación errónea del inglés que cada uno cree haber aprendido de la televisión?

Pero el estudiante no le estaba diciendo al profesor que ya no lo necesitaba porque ahora existían la radio y la televisión para decirle dónde está Tombuctú o lo que se discute sobre la fusión fría, es decir, no le estaba diciendo que su rol era cuestionado por discursos aislados, que circulan de manera casual y desordenado cada día en diversos medios –que sepamos mucho sobre Irak y poco sobre Siria depende de la buena o mala voluntad de Bush. El estudiante estaba diciéndole que hoy existe Internet, la Gran Madre de todas las enciclopedias, donde se puede encontrar Siria, la fusión fría, la guerra de los treinta años y la discusión infinita sobre el más alto de los números impares. Le estaba diciendo que la información que Internet pone a su disposición es inmensamente más amplia e incluso más profunda que aquella de la que dispone el profesor. Y omitía un punto importante: que Internet le dice "casi todo", salvo cómo buscar, filtrar, seleccionar, aceptar o rechazar toda esa información.

Almacenar nueva información, cuando se tiene buena memoria, es algo de lo que todo el mundo es capaz. Pero decidir qué es lo que vale la pena recordar y qué no es un arte sutil. Esa es la diferencia entre los que han cursado estudios regularmente (aunque sea mal) y los autodidactas (aunque sean geniales).

El problema dramático es que por cierto a veces ni siquiera el profesor sabe enseñar el arte de la selección, al menos no en cada capítulo del saber. Pero por lo menos sabe que debería saberlo, y si no sabe dar instrucciones precisas sobre cómo seleccionar, por lo menos puede ofrecerse como ejemplo, mostrando a alguien que se esfuerza por comparar y juzgar cada vez todo aquello que Internet pone a su disposición. Y también puede poner cotidianamente en escena el intento de reorganizar sistemáticamente lo que Internet le transmite en orden alfabético, diciendo que existen Tamerlán y monocotiledóneas pero no la relación sistemática entre estas dos nociones.

El sentido de esa relación sólo puede ofrecerlo la escuela, y si no sabe cómo tendrá que equiparse para hacerlo. Si no es así, las tres I de Internet, Inglés e Instrucción seguirán siendo solamente la primera parte de un rebuzno de asno que no asciende al cielo.

domingo, 13 de mayo de 2007

Cuando un perro mueva la cola hacia la izquierda, cuidado


Este artículo apareció el día de hoy en el diario español "El País".

Todos los amantes de los perros saben cómo expresa un can sus sentimientos. Las orejas gachas, una postura tensa y la cola tiesa significan "no me calientes". Las orejas erguidas, un meneo del cuerpo y la cola agitándose enérgicamente indican "me alegro mucho de verte". Pero hay otra característica del lenguaje corporal de los perros recientemente descubierta que es posible que sorprenda a los propietarios de mascotas y a los expertos en canes. Cuando los chuchos están seguros de algo o de alguien, sus colas se mueven más hacia la derecha. Cuando tienen sentimientos negativos, la cola se agita más hacia la izquierda.

La investigación indica que en la mayoría de los animales, incluidas las aves, los peces y las ranas, el cerebro izquierdo se especializa en comportamientos que implican lo que los científicos denominan aproximación y enriquecimiento de energía. En los humanos eso significa que el cerebro izquierdo está asociado con sentimientos positivos como el amor, el afecto y la sensación de seguridad y calma. También está asociado con algunos marcadores fisiológicos, como el latido lento del corazón. En un nivel básico, el cerebro derecho se especializa en comportamientos que implican retirada y gasto de energía.

En los humanos estos comportamientos, como la huida, se asocian a sentimientos como el miedo y la depresión. Entre las señales fisiológicas se encuentran el latido rápido del corazón y el colapso del sistema digestivo. Como el cerebro izquierdo controla el lado derecho del cuerpo y el cerebro derecho controla el lado izquierdo, estas asimetrías se manifiestan por lo general en partes opuestas del cuerpo. Por consiguiente, muchas aves buscan alimentos con el ojo derecho (cerebro izquierdo/alimentación) y vigilan a los depredadores con el izquierdo (cerebro derecho/peligro).

El lado derecho de la cara tiende a reflejar felicidad (cerebro izquierdo), mientras que el lado izquierdo, malestar (cerebro derecho). Las colas de los perros resultan interesantes, afirma Davidson, porque están justo en el medio del cuerpo del perro, ni a la izquierda ni a la derecha. Por eso muestran asimetría emocional. Pero, ¿realmente es así? Para averiguarlo, Vallortigara y sus compañeros usaron 30 canes de distintas razas a los que se apuntó a un programa de adiestramiento en agilidad. Colocaron a los perros en una jaula equipada con cámaras que seguían precisamente el ángulo del movimiento de sus colas. Luego se les mostraban cuatro estímulos en una tablilla en la parte frontal de la jaula: su dueño; un humano desconocido; un gato; y un perro dominante y desconocido.

En cada caso, el perro de la prueba miraba a una persona o a un animal durante un minuto, descansaba durante 90 segundos, y miraba otra cosa. La prueba duró 25 días con 10 sesiones en cada uno. Cuando los perros veían a sus amos, agitaban sus colas enérgicamente hacia la derecha, explica Vallortigara. Cuando se enfrentaban a un humano desconocido, las agitaban moderadamente, de nuevo hacia la derecha. Si miraban al gato, un macho de cuatro años, las colas de los perros se agitaban a la derecha, pero con menos amplitud. Y cuando veían a otro perro, agresivo y desconocido, las colas se agitaban hacia la izquierda. En consecuencia, cuando los perros se sentían atraídos por algo, sus colas se agitaban a la derecha y, cuando estaban asustados, las colas se movían a la izquierda.

Aunque algunos investigadores sostienen que sólo los humanos muestran asimetría cerebral basándose en la evolución del lenguaje en el cerebro izquierdo, Lesley Rogers, neurocientífica de la University of New England, Australia, experta en asimetría cerebral, afirma que las desviaciones, a un lado o a otro, se dan en los cerebros de muchas de las criaturas más simples. Los camaleones macho muestran más agresividad cuando miran a otro camaleón con el ojo izquierdo. Un sapo se aparta de un salto cuando un depredador se introduce en su campo visual izquierdo (cerebro derecho/miedo). Ese mismo sapo chasquea su lengua hacia la derecha cuando la dispara contra un grillo (cerebro izquierdo/alimentación). La asimetría cerebral para la aproximación y la retirada parece ser un rasgo antiguo y debe de conferir alguna ventaja para la supervivencia.

jueves, 3 de mayo de 2007

ORACION I

La noche va cayendo y el silencio se cuela por puertas y ventanas, por sabanas y entrepiernas.

Atrás quedan los rostros de hombres y mujeres, de niños y ancianos que caminan en silencio colgados a sus sombras y con rostros que poco expresan.

El cansancio acumulado va carcomiendo los huesos y los ojos ya irritados piden un descanso que no llega.

Los pasos van marcando la arena que queda entre calles y aceras, y aunque nos detengamos y miremos hacia atrás, sólo vemos la lejanía del horizonte que rebota en nuestra terráquea existencia.

Hay veces, mi Dios, que el silencio es tan fuerte que no deja escuchar tus murmullos, que las oraciones se vuelven hilos de pequeñas sílabas que no alcanzan a volar de la garganta a nuestro corazón y entonces nos miramos las manos y las vemos vacías, sin tu aliento, sin tu presencia; carcomidas por el devaneo diario de nuestras pobres existencias.

Buscamos en los recuerdos Tu presencia, pero no siempre tu foto alcanza a ser parte del flash y aunque corramos hacia la infancia de los días que ya fueron, en muchas ocasiones no Te encontramos.

Hace frío, Dios mío, frío en la calle, frío en este comedor, frío en el alma que me cuelga lastimosamente buscando aferrarse a una última esperanza.

El cuerpo se cansa, mi Dios, y se cansan los parpados, los pies, el sexo, la espalda, el alma, la conciencia, la risa y el perdón.

No se si estarás cuando deje caer mi fe, ni cuando suelte la vida por estos años que me quedan.

Ojala uno de estos días te acuerdes de mi.

Amen.

martes, 1 de mayo de 2007

LA DEMOCRACIA CRISTIANA NO EXISTE


"–Su partido, la DC, también ha sido parte de este proceso de deterioro de la política progresista.



–La DC no existe. Son grupos: Zaldívar y sus boys, y el Gute y la Soledad y sus boys, y están discutiendo quién tiene más poder. Pero, ¿más poder para qué?"


Juan Villarzú. La Nación Domingo, 29 de abril de 2007.